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La mayoría de los 3.000 millones de pobres que viven en el mundo no pueden encontrar trabajo. Donde viven, hay poca oferta laboral y generalmente los sueldos no alcanzan. Para poder sobrevivir deben crear sus pequeños “negocios” o “microemprendimientos”. Hacen y venden comida, cosen ropa, transforman una ventana en un kiosco, entre otras actividades, todo para poder llevar un plato de comida a sus hogares.

Los microemprendedores trabajan duro cada día, pero al no contar con capital que permita el crecimiento de su pequeño negocio quedan atrapados en una “trampa de pobreza”. Para llevar adelante su emprendimiento cada día toman préstamos informales que les llegan a cobrar hasta un 10 por ciento semanal de tasa de interés, o compran materia prima o mercadería a crédito incurriendo en un mayor precio. Por lo tanto, cualquier ganancia de su negocio va para otros quedando atrapados en la supervivencia diaria.

Para poder salir de esta trampa necesitan capital de trabajo, pero son marginados del sistema financiero formal. Los montos tan pequeños de los créditos que necesitan no son atractivos para los bancos ya que deben incurrir en altos costos transaccionales y administrativos para el otorgamiento del mismo, ya que por supuesto los microemprendedores carecen de un historial crediticio y de garantías reales.

Es por ello que ANDARES, decidió trabajar por el desarrollo de las microfinanzas en Argentina. Actualmente uno de cada tres argentinos es considerado pobre, y para ellos los servicios financieros pueden ser la manera de poder ganarse el pan y el comienzo de una vida más digna.



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