El microcrédito, en primer lugar y luego las microfinanzas, surgieron en el mundo en los años 70s. Emprendedores sociales comenzaron a ofrecer microcréditos y otros servicios financieros a microemprendedores pobres, hasta ese momento considerados “no bancarizables” por carecer de garantías reales.
Los clientes de las Instituciones de Microfinanzas (IMFs) pudieron así expandir sus emprendimientos e incrementar sus ingresos, y a partir de las altas tasas de repago de los microcréditos demostraron que los microemprendedores pobres son capaces de transformar su propia realidad: sólo necesitan oportunidades.
Los países más pobres y bajo situaciones extremas, fueron pioneros en el desarrollo de esta herramienta para abordar la pobreza. Casos como los de Bangladesh y Bolivia son referentes y se han convertido en exportadores de tecnologías microcrediticias hacia otros países, incluso más desarrollados que ellos.
La región de América Latina presenta importantes disparidades entre naciones, especialmente por el menor desarrollo relativo de las microfinanzas en los países de mayor tamaño. A continuación, se presentan el perfil y las principales estadísticas del sector de las microfinanzas en algunos países de la región.